martes, 11 de marzo de 2014

Fundamentos para el anteproyecto del Plan de Estudio 2014 de la Cátedra Libre Oscar Masotta.



Lo primero que deseamos transmitir es que nuestro trabajo de analizar la currícula que habitamos comenzó a partir del año 2011.

Esto aparece en nuestros documentos de aquella época, articulado a la producción de un documental que interroga la historia de nuestra facultad, en el marco de las diferentes recepciones producidas en la vida cultural de la ciudad respecto al psicoanálisis y a la psicología.

Por lo tanto no es un plan específicamente elaborado en la urgencia para responder a la coyuntura desatada por las dificultades de acreditación a la CONEAU -lo que obviamente ha otorgado otro estatuto a la discusión dentro de todos los claustros, y por fuera de ellos, a través de las incursiones en los medios de comunicación de los funcionarios de la Facultad y de Rectorado.

El siguiente punto que queremos dejar en claro es que no pensamos que la modificación curricular deba realizarse meramente abriendo las áreas y sumando los contenidos denunciados como faltantes según el criterio establecido por los decanos en AUAPsi (Asociación de Unidades Académicas de Psicología).

Nuestra currícula actual tiene problemas muy serios que plantean dilemas éticos, clínicos y políticos. Los puntos de apoyo básicos en los que se sostiene toda la currícula son los que deben ser revisados y, a nuestro criterio, arrancados de raíz en pos de una nueva lógica de las razones.

El perfil debe estar orientado a poder formar egresados que puedan interrogar críticamente los distintos campos de prácticas, a través de un esquema en el que la cultura, la historia, la emergencia de conceptos y nociones, los problemas construidos y a construir por medio del debate, se presten a comprender los puntos de interlocución necesaria que permitieron el movimiento del pensamiento y las ideas, tanto dentro del campo del psicoanálisis como dentro del campo de la psicologia. Reintroduciendo a la vez el debate entre las psicologías y los psicoanálisis.

Es decir, no se trata de un sujeto bio-psico-social, no se trata de un monstruo como el del doctor Frankenstein al que se le pueden amontonar todas las partes y esperar que a partir de un rayo  camine. Hay que tomar nota de que esa mezcolanza, donde había cosas que necesariamente debían ser articuladas pero a la vez diferenciadas -para que cada perspectiva no perdiera su filo, para que no quedaran aplastadas las diferencias y especificidades internas- ha propiciado una confusión que no es inocua ni inocente, y que tiene efectos entre los estudiantes, entre los docentes y, por sobre toda las cosas, produce efectos que se instalan en las prácticas que se hacen con otros. Por lo tanto, en la misma población que financia nuestros estudios.

La historia es el operador simbólico inherente a las ideas, hablamos de una historia no lineal, no evolutiva, sino retroactiva, discontinua, desbordada de protagonistas. Determinada por lo que es pensable en un contexto, pero también por la apertura a la invención. La historia no se “desenvuelve” a secas como dice el nombre de las DHEP, lejos está de ser una hoja enrollada que se desenrolla mostrando una verdad escrita de antemano. Así también Estructura Psicológica Individual del Sujeto es un nombre más extraño que lo que hizo esa persona, fanática del diez, que puso a una hija Mara y a la otra Dona. Más extraño todavía porque es como si a la misma hija le hubiera puesto Maradona-Coloradamacallister-Francescoli-y-Giunta (y a sus otras dos MCMCFG II y MCMCFG III).

Pero volvamos a la historia: apoyarnos en ella implica otra transmisión. La currícula actual se sitúa a las apuradas en un campo nombrado como perteneciente al de la ciencia, sin una discusión epistemológica pertinente, para hacer saber desde qué lugar se dice esto. Y cuando  hablamos de epistemología, no dejamos de hablar de política, por supuesto, porque la desarticulación entre los autores, la descontextualización, el escaso señalamiento respecto a la interlocución profesada en un marco de disputa -y por lo tanto, el borramiento de historia que esto conlleva- no tiene que ver con un error o con un faltante, sino que se trata ella misma de una posición epistemológica, política y una propuesta de formación que nosotros no compartimos. Y a la que, obviamente, nos oponemos.

Por ejemplo, en una materia hoy se trabaja Foucault, se lee algo de historia de la locura, en otra se habla del alienismo, estudiamos la “Institución Total” de Goffman, en algún espacio  de psicoanálisis se trabaja Psicología de las masas, lo que implica la segregación... A lo mejor, alguien habla de la ley Nacional de Salud Mental. Depende de la calidad del docente, del entusiasmo de un alumno. Si ambos se pasivizan esto no decanta en ningún lado, pero si no entonces esto puede llegar a constituir una herramienta crítica. Pero nos está faltando algo...

Vivimos en la Argentina, estudiamos en Rosario, el alienismo fue recepcionado por la generación del ´80, generación que creó las primeras instituciones de encierro, desde allí y a través de ésta tecnología se fue constituyendo un aparato sanitario y de higiene pública. Los oscuros peligros que modelaron el control social en lucha contra la “barbarie” fueron las figuras que ellos etiquetaron y descalificaron como peligrosas: los nativos, los gauchos, luego los inmigrantes, los excluidos y los locos. ¿Esta modalidad es sólo del pasado? ¿O en la actualidad se encuentra trasmutada, en las palabras, en las instituciones que hay que re-significar, cuando no destruir?

Además debemos re-situar a todos los autores mencionados en un clima de debate: Goffman, Basaglia en Italia, los ingleses de la Anti-psiquiatría, la experiencia de los franceses, la institución estallada de Mannoni en diálogo con estos autores, pero también con José Bleger, con Pichón Riviere; tenemos que situar las experiencias en Latinoamérica, en Brasil, en los movimientos de psicología comunitaria, pero además,  ¿por qué no trabajar las experiencias de desmanicomialización realizadas en un montón de provincias argentinas, entre las que la nuestra, Santa Fé, ocupo un lugar más que importante?.

Por eso en nuestra propuesta de currícula se construyen problemas, y estos son abordados desde la Historia, desde la Criminología Crítica, desde las materias ligadas a lo Institucional, desde el Psicoanálisis, desde la Teoría Social, desde los autores clásicos. Junto al análisis de las diversas construcciones históricas sobre el Estado y de la idea de comunidad -es decir: aquello que lo descompleta. Desde las materias que versan sobre las leyes, los marcos legales que enmarcan nuestra práctica, pero que se convierten en puntos de apelación claves para hacer lugar a nuestra especificidad en un suelo construido sobre los Derechos Humanos, como lo establece la ley de Salud Mental. Por eso es que hay materias específicas sobre Derechos Humanos, Políticas y Prácticas en Salud Mental, Psicología Social, Psicología Comunitaria y Análisis Institucional.

Pero todas estas materias se articulan, y deben estar enmarcadas en la historia, atravesadas por la pregunta respecto a las prácticas, a las políticas públicas, a la ética y los marcos de legalidad y a los Derechos Humanos.

Tomamos la exigencia ética y política que nos demandó la ex-jueza de Mar del Plata María Graciela Iglesias: maravilla de mujer que creó una cantidad impresionante de jurisprudencia que fue fundamental como punto de apoyo para la constitución de la nueva ley de salud mental, y que renunció a los “privilegios del juez” para ir a dar la pelea al Órgano de Revisión para la implementación de la Ley.

Dice ella, "… después de 20 años, de tantos locos encima, me puedo dar perfectamente cuenta si la persona está medicalizada o no. Al revés, me puedo dar cuenta si empieza con el baile, si está excitado... y al mismo tiempo, me puedo dar cuenta que en pleno estado de locura puede decir la lucidez más grande... porque me la han dicho... me han reclamado... y me han pedido derechos. Hambre de derechos, eso es lo que tiene la gente. Y el hambre de derechos es que se los reconozca, que se le crea en su palabra. Si dice: "no quiero perder a mis hijos". Nos tenemos que poner todos, si es desde la base, artesanalmente... porque la política pública tardará... y bueno, busquemos la manera. ¡Jaqueen a los Jueces! Aprendan a jaquear a los jueces con lo que hagan, para que entonces tenga que dictarse una sentencia acorde a lo que es ser una persona. Y no a través de la forma como nos enseñaron.”



Algunos recordarán que en las elecciones pasadas (Abril 2013) establecimos el pedido de una nueva currícula en la que hubiera Psicología y en la que el Psicoanálisis no se psicologizara. Este año hemos dado un paso más, plasmando ese pedido en un proyecto de Plan de Estudio.

Como ocurre con todos los ejes que planteamos en el presente ante-proyecto de currícula, no estamos interesados en establecer jerarquías internas -más allá de las que el deseo de los que la habiten llegue a constituir. Más bien intentamos ordenar el panorama a través de las problemáticas que determinan los distintos cruces. Ni Psicoanálisis sobre Psicología, ni viceversa, sino sus posturas relativas -no únicas ni masivas- frente a las intersecciones necesarias que se plantean a nuestro campo. Hablamos aquí nuevamente, de la confluencia de cuestiones múltiples como la práctica, las políticas públicas, la legalidad y la ética, los Derechos Humanos, así como la incidencia de los diversos campos culturales del saber (filosofía, psiquiatría, linguística, biología, arte, entre otros).

 Volvemos una vez más para esto, a esa historia que aquí reivindicamos, historia que se inscribe en la Política del decir y del hacer con ese decir; historia de conceptos, autores, debates, herencias y cortes (o como decía Oscar Masotta, traiciones que se juegan en el orden de una supuesta repetición, y transformaciones que fueron necesarias para conservar la fidelidad a una letra). Un pilar fundamental de esto habrá de ser la historia del movimiento analítico y sus tensiones a lo largo del siglo XX con los múltiples discursos psicológicos. Pero también la historia de la recepción argentina del pensamiento freudiano así como de la psicología de afuera (europea, norteamericana, latinoamericana), historia que a su vez no será ajena -por otra parte, ¿cómo podría serlo?- a la historia económica, política y social de nuestro país y nuestro continente.                                                               
Es probable que a estas alturas quizás esté de más aclarar que no hay “La” Psicología -así como tampoco hay “El” Psicoanálisis-, que hablamos de diversos discursos constituidos en una tensión que, por su mismo movimiento, los separa y enlaza a la vez... tensión que se juega en ese hueso duro e ineludible de la Política que es para nosotros la Clínica, en tanto dispositivo que produce efectos en las posiciones subjetivas de las personas. Subrayamos esto en tanto lo consideramos una omisión estructural del actual plan de estudio. A partir de una indudable hegemonización de cierta manera de entender el psicoanálisis, nuestra carrera ha sido vaciada de clínica psicológica, o mejor dicho, de las clínicas psicológicas. Ya sea que hablemos de Gestalt, de Sistémica o de Cognitiva, sólo se plasma en la carrera una visión reducida y netamente descriptiva, que acaso llega a situar algunas características de su surgimiento y, con suerte, en algún cuadernillo, de sus formas originarias. No son abordadas en ningún nivel de su complejidad las respuestas clínicas que éstas producen... efecto que, estamos seguros, no beneficia a ninguna de las partes. Ni –y es lo más claro- a la Psicología y sus políticas -que quedan así expulsadas de la Universidad- ni, y esto hay que remarcarlo, al Psicoanálisis, en tanto que éste pierde un punto de interlocución y debate fundamental para situar su propio valor histórico y práctico. Tomemos como ejemplo a la psicología cognitiva. Manejamos ese nombre con una libertad que suele pasar por alto su multivocidad, ya que no es lo mismo hablar de la Cognitiva de las “Ciencias Cognitivas” con su metáfora hombre– ordenador, que de la Cognitiva “mentalista” que -contra la anterior y como retorno a cierto espíritu de los comienzos- levanta Jerome Bruner, o de la Cognitiva de las Terapias Cognitivo-Comportamentales. Ahora bien, del peso clínico de cada una, de sus políticas, ya no podemos decir nada. Y los ejemplos sobran. ¿O acaso alguien se imagina qué hace hoy, o qué hacía hace 60 años, un psicólogo gestáltico?

Tal confusión tiene la consecuencia -“reduccionista”, digamos, como para utilizar un término que abunda en nuestra carrera, pero que tranquilamente podría servir para describirla- de llevar a la Psicología al lugar de “enemigo” o, en el caso más benévolo, al de un mal Psicoanálisis. Una unificación así del campo de la psicología como el enemigo es una tontería, y hasta maliciosamente podríamos decir: una estrategia de los que no pueden argumentar los fundamentos de sus posiciones, y por lo tanto, en el fondo, se trata de una verdadera impostura. Las psicologías tienen sus valiosos debates, desarrollos, discontinuidades y problemáticas especificas a las que hay que saber atender, recuperar e inscribir decididamente en la letra de la currícula. Como asimismo no descuidar que en el plano histórico éstas tampoco pueden ser pensadas escindidas de la sedimentación discursiva que anida y compromete a las discusiones epistemológicas con las luchas ideológicas. Los discursos de la Psicología no son ajenos a esto -aunque puedan querer desconocerlo, así como a su vez lo desconocen algunas posiciones que se quieren “psicoanalíticas”. Por más ideales del campo unificado que se intenten propulsar, son prácticas de discurso, y es justamente en ello donde radica su importancia y su interés. Por otra parte, también hacemos oídos sordos a las estrategias de renegación que proponen una Psicología al margen de los descubrimientos del Psicoanálisis, pues en efecto, esto sería tan ridículo como pensar en un Psicoanálisis ajeno a los saberes de la Psicología.

La Política es el embriague al que acudimos para pensar la relación entre Psicoanálisis y Psicología. Esto es para nosotros fundamental, en tanto nos aleja de la Clínica como impostura. Pensar la Clínica como arista de la Política,  permite darle una consistencia a su discurso, permite una psicología  desligada del lugar de chivo expiatorio en el que se la encierra, y un psicoanálisis donde la transferencia no sea aplastada sistemáticamente por la lectura religiosa. En este punto, vale aclarar para despejar cualquier duda, que lejos estamos de intentar revivir la absurda y adusta separación entre Clínica y Teoría. La teoría misma es parte del movimiento de la clínica... hay una práctica de la teoría que es política, y que tenemos que afrontar en todas sus dificultades.

Como decíamos, si entendemos a la historia no como mero epifenómeno sino como la materialidad misma bajo cuyos efectos, por ejemplo, se inauguró un 13 de mayo de 1955, nuestra carrera de Psicología, la primera del país; o se puso en funcionamiento en esta misma, a partir del año 1959, la primer cátedra de Psicoanálisis de Latinoamérica; entonces es que ya no podemos desentendernos de esa misma materialidad que extiende sus redes hasta nuestros días, pues hacerlo conllevaría el insultante desconocimiento del estilo singular de nuestra casa de estudios, ganado a pulso a lo largo de décadas de marchas y contramarchas.

Así pues, a la par del objetivo de retomar y enriquecer la discusión sobre los discursos psicológicos, la otra apuesta -en verdad, parte de la misma- del presente proyecto, radica en revitalizar la transmisión del psicoanálisis, haciendo principal hincapié para ello en los debates y movimientos producidos por la emergencia de los conceptos en su relación inalienable con las políticas de la clínica. Situar la historia de un concepto, sus diversas lecturas, así como sus efectos re-ordenadores del campo teórico precedente -pues sabido es que hay cosas que cobran radical importancia tan solo a posteriori- es una manera de interrumpir el horizonte cronológico y desarrollista que Freud mismo se encargó de poner entre paréntesis a través de la invención del dispositivo analítico, y la particular práctica de discurso que hizo posible. De lo contrario asistimos, como lo hacemos al recorrer nuestra currícula, a un efecto que en las condiciones actuales parece inevitable: la psicologización del psicoanálisis. Pues como ya Freud advirtió: lo que se echa por la puerta vuelve a entrar por la ventana. Y resulta realmente curioso que la Psicología aparezca como el síntoma del Psicoanálisis, cuando siempre tendemos a considerar la cosa al revés.                                                                   

Pensemos por ejemplo en el lugar nodal que tiene el Complejo de Edipo para la teoría psicoanalítica, pensemos luego en el “cuentito” al que ha sido reducido, el “papá, mamá y yo”, en las críticas ideológicas que históricamente ha recibido tal concepción. Cotejemos luego esto con la historia de este concepto, desde aquella repentina intuición que se levantara en Freud hacia 1897, poco tiempo después de que experimentara el amargo descreimiento en su neurótica, hasta los primeros y torpes indicios del complejo de castración, el narcisismo, los mitos de Tótem y Tabú, el intento de sistematización a partir del falo, el ordenamiento de las identificaciones, textos como Psicología de las Masas y Análisis del Yo, o el Malestar en la Cultura. Pensemos también en las lecturas dentro del movimiento analítico, las etapas tempranas del Edipo kleiniano: la Madre continente, el superyó temprano, las posiciones depresiva y paranoide; y asimismo, articulado a todo este movimiento, la cuestión del análisis de niños, el debate de la Melanie con la Anna, si la transferencia de chico o solo de grande, los aportes de Winnicott, Spitz y el desarrollo del bebé, Lacan y la crítica a la relación de objeto, los tres registros, Mannoni, Doltó... Toda una visión de la estructuración del lazo social, con sus sutilezas, esta puesta en cuestión a través de esta discusión. Sin el recorrido de esta historia de debates, la especificidad y el alcance de ese concepto –el complejo de Edipo- no podría jamás ser distinguida, y tendríamos entonces que dar razón casi automáticamente a las críticas ideológicas de las que hablábamos, porque si amputamos esa complejidad, entonces realmente tienen razón: es sólo un cuento ideológico. A simple vista, ver que el Psicoanálisis se transmite a través de una materia que llama a lo “individual del sujeto” debería cuanto menos producir una extraña sensación, cuando el yo como identificación freudiano se pararía de manos frente a tal nominación.                                                                       

Por todo esto, una propuesta de enseñanza de la Psicología y el Psicoanálisis, o como decíamos antes: las y los, no solo, ni principalmente, debe implicar una modificación en términos de contenido. No se trata de poner más de uno y menos de otro, sino que implica apostar a una lógica de transmisión radicalmente distinta, quitando el eje del contenido acumulable para ponerlo en el estatuto práctico de la interlocución discursiva, clínica, y por tanto política que, creemos, debe constituirse en eje principal y crítico de nuestra carrera de Psicología.




Quedan así ustedes invitados a la presentación, intercambio y debate del Anteproyecto de Plan de Estudios 2014. El mismo se llevara a cabo, el Martes 18 de Marzo de 2014 a las 19 horas, en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La Currícula eternamente provisoria. Dilemas sobre la CONEAU.


El Poder Judicial es uno de los tres poderes del Estado, quienes quieran hacer una carrera para llegar a la función de Jueces deberán ser, en principio, abogados. ¿Dónde se estudia eso? En la Universidad. Si en el año '49 -primer peronismo- no se hubiera promulgado la gratuidad de la Universidad, estaría sellado que sólo las clases altas alcanzarían a ocupar ese lugar del Estado. Esto ocurre en la mayoría de los países latinoaméricanos: los Jueces pertenecen exclusivamente a las clases dominantes.

Siempre hay proyectos de elite que quieren copar la Universidad. Pasa con la medicina, donde los laboratorios constituyen una corporación que ha tumbado gobiernos, como el de Arturo Illia, y que hoy en día tienen una fuerza mucho mayor que la de aquél entonces. Recomendamos leer la carta de Federico Pavlovsky para comprender la realidad de esta situación.

En las facultades de ingeniería, los gerentes de las multinacionales se pasean invitados incluso por agrupaciones estudiantiles y existen currículas diseñadas para Techint y otras grandes empresas. Respecto a las investigaciones, algunos decanos han mencionado públicamente que investigan y forman cuadros para Monsanto.

En otras facultades la misma acumulación económica de la práctica genera corporaciones con cierto poder en los colegios profesionales, y de influencia en el resto de la sociedad.

¿Y en la nuestra?

Freud dijo al llegar a Estados Unidos, “no saben que les llevamos la peste”.

¿Esa es la línea que le asignamos a nuestra facultad? ¿Que estaría "empestando" al resto de la sociedad con su prédiga crítica, generando recursos humanos revolucionarios, todo lo cual sería intolerable para el sistema capitalista mundial... y por eso Coneau nos debe frenar?

Si no creemos eso, a lo mejor es posible tratar de pensar qué está pasando en la facultad con respecto a la acreditación a Coneau.

Repasemos la anécdota:

En el año 2011, sale Ovide Menin, entra Manavella. Los votos provienen de las agrupaciones estudiantiles que suelen ser llamadas "de izquierda". La gestión se compone de gente de diversas identidades políticas y son bastantes al parecer. Habrán existido discusiones que desconocemos, pero lo cierto es que se impuso apoyar la acreditación. En consejo directivo, los docentes tienen 10 votos, graduado 1, no docente 1, estudiantes 8. No obstante era potestad de la Decana, iniciar el proceso de acreditación, o no hacerlo.

Se hizo la particular consulta no vinculante (idea del pampillón según su documento). Con campañas donde dichas agrupaciones decían que se iba a cortar la carrera, que iba a morir el psicoanálisis, etc. Otros decían que el título no iba a tener valor. Nosotros dijimos que esto era la Elisa-carriorización de Psicología. La propuesta de la consulta no movió el amperímetro, votó poca gente, y se aprobó acreditar.

En general cuando una agrupación vota a una gestión, se debe hacer responsable por las acciones de la misma. Ahora bien, si además de emitir el voto, se tienen, al menos, 5 cargos en la gestión, es incomprensible la actitud de desprenderse del acto de la acreditación, acusando por esto a los demás, intentando borrar las huellas del acto del que fueron partícipes necesarios.

No se entiende. Si no querían acreditar, ahora deberían estar aliviados. No salir tan enojados cuando todos estamos esperando las fechas institucionales para poder dialogar estas cosas. Lo mismo le cabe al Alde, aunque en menor medida, con un sólo cargo en la gestión. Cinco por uno.

Las cuentas son simples, todos los males de este mundo no provienen de la gestión de Laura Manavella. Si vamos a cumplir 30 años de la currícula que eternamente todo el mundo dice que hay que cambiar, a esta gestión le caben 3 años de sostenimiento. Así podríamos seguir en todas las cosas, el deterioro viene de antes. Es como cuando un equipo está peleando la promoción, no se le puede echar toda la responsabilidad al técnico que llegó último, hay que ser serios. Igual tranquilos, no nos vamos a ir al descenso. Si logramos plasmar la producción que merodea por fuera de las aulas, en una nueva Currícula, damos la vuelta olímpica. En el peor de los casos, sigue todo como está, en la inercia. Y veremos hasta qué década logramos llegar con este Plan de Estudio eternamente de emergencia, eternamente provisorio.

Ahora bien, si dejamos a un costado la comedia de las agrupaciones de Psicología, de la que participamos, y retomamos lo anterior:

¿A qué intereses son permeables las instituciones educativas? A las corporaciones del mercado, a las corporaciones profesionales, a las políticas de educación superior cuando no invierten en las mismas. Prácticamente a lo mismo que es permeable el Estado.

Sólo que la Universidad utiliza recursos de toda la población, que luego caen fácilmente en pequeñas manos corporativas. Con lo cual, salvo que apoyemos el voto calificado, la idea de que sólo los universitarios deben votar, deberían estar representados los intereses de todos los sectores de la sociedad. Al Rector lo eligen unos pocos, a los Decanos lo mismo, a los que conducen el Estado los vota el pueblo, equivocado o no.

Lo complejo es que ese Estado también es permeable a lo mismo que la Universidad.

Bajo el velo de la institucionalidad, lo que está en juego es la política.

Por eso, si no nos manejamos con el lenguaje universitario que le da valor a la acumulación de papelitos, colocando la autoridad del saber en ello, toda currícula es política, toda emisión y toda omisión. Se puede responder de muchas maneras, se puede maquillar la cosa, o se puede hacer de este accidente de acreditación interrumpida, la excusa para discutir temas que urgen desde hace demasiado tiempo...

Por supuesto que participan del juego otras cuestiones menos misteriosas. Nos referimos a lo que implica el conflicto. No se puede cambiar una currícula sin iniciar una serie de situaciones conflictivas en todos los claustros.

Pero sabemos que cuando no se avanza no queda todo como está, sino que se retrocede.

Nuestro aporte es un ante-proyecto para una nueva currícula. Es sabido que habrá varias propuestas y será necesario habilitar la discusión en lo público, no sólo con los estudiantes y los docentes, sino también con los graduados, y diversos actores sociales de la comunidad.

lunes, 24 de febrero de 2014

La construcción de un Nuevo Plan de Estudio…



Desde hace más de un año venimos trabajando en la producción de un documental sobre “historias de psicoanálisis” en Rosario. El proyecto surgió como un grupo de estudio en torno a la historia del psicoanálisis en Argentina. La idea era que la investigación decantara en la constitución de un libro, pero finalmente nos pareció que podía ser una buena intervención para continuar algunos debates necesarios, la realización de un documento testimonial.

Entre las 20 horas de filmación se encuentran testimonios de primera mano. Psicoanalistas que les hablan a estudiantes de Psicología que maniobran torpemente unas cámaras, supliendo con entusiasmo la insolvencia técnica. Los temas son orientados por preguntas. Preguntas que tienen que ver con la historia, con esa historia que se cuenta contándose uno como incluído en ella, desde la pantalla propia, no dilucidada del todo, con huecos, faltazos de la memoria, transformaciones, denuncias, olvidos.

Pero las preguntas, los intercambios, se realizan en el presente, en el momento que inadvertidamente la disputa por el sentido ingresa hasta en los altillos de los más desganados. Es cierto, no contamos con traiciones novelescas que despierten un interés masivo. No podríamos escribir policiales, novelas de amor, literatura con excesivo suspenso. Quizá tenga razón el hombre del altillo que perdió la gracia. Pero... ¿arrancaríamos por allí, quienes apenas estamos comenzando?

La historia de nuestra carrera de Psicología es un gran nudo que encierra trozos de la gran Historia nacional. Según la frescura de la mirada, los datos generan asombro o hastío. Fue la primera carrera creada en el país, en la época del primer Peronismo, pensada para un proyecto de país industrial. Una historia de la psicología que quedó desconectada de la línea histórica que va desde la época de Ingenieros, Ramos Mejía, los positivistas del ´900, hasta el auge del psicoanálisis a partir de los años ‘60. Desconectada intencionalmente, ya que la borradura de la fundación fue convalidada en la época democrática, si recordamos los festejos del año 2006. Además de esto, nuestros “civilizados” que prefirieron la (re)apertura en el año 56 con Vicky Ocampo, dicen que Ramón Carrillo creó una ley que impedía a los psicólogos ejercer el psicoanálisis. Caramba, la ley es del año ´54 -cuando aún no existían los psicólogos, ni las carreras de psicología: los primeros psicólogos recibidos son a partir del año 60. Y lo que hizo fue ubicarlo en el ámbito de la medicina -algo que hoy claramente cuestionaríamos, pero tener esa consideración sobre la historia es como ver una foto con gente de los ´90 y criticarles como están vestidos.

                                 

     Mariano Plotkin, uno de los historiadores más reconocidos en la materia, que primero publicó sobre nuestra historia en el idioma inglés -aunque para regocijo nuestro posteriormente editó en castellano- dice que la primer carrera de Psicología la creó la dictadura de la (llamada) Libertadora en el año ´56. Este tipo de cosas vuelve a subrayar que no es necesario un título universitario para estar más cerca de una verdad y que los pulcros eruditos tienen un poquitito de intencionalidades cuando intentan aparecer neutrales en la escena pública.

Lo que sí está documentado en el libro de Dagfal, es cómo los directivos de la APA, muchos años después, sostenían teóricamente que el psicoanálisis debía quedar bajo la égida de los médicos, mientras Freud había argumentado en “Psicoanálisis Profano” (1926) contra esa posición en defensa de Theodor Reik.

Bleger en el ´59 crea la primera materia denominada “psicoanálisis” en latinoamérica. Desde el ´56, el rol de Butelman y Bernstein, se produce la incursión de la editorial Paidos en la Universidad, ¿incursión de lo privado en lo público?

La partida de los profesores con la noche de los bastones largos en el año ´66, la entrada de la derecha católica pro-Onganía. El retorno en los ´70, modificaciones curriculares como en el resto del país. La política comandando las aulas. La persecusión política a partir del ´74, los asesinatos y las desapariciones. La facultad relegada a un junguismo de cuarta. Tipos que marcaban y denunciaban gente, docentes colaboracionistas que habían intervenido en la destrucción de la experiencia de la Vigil, daban clases en psicología.

Año ´83. Intervención de la Universidad Nacional por parte del Radicalismo. Reuniones para la creación de un nuevo plan de estudios con el objetivo político inicial de expulsar a los profesores procesistas de la Facultad. En un mes se confecciona el plan. Era un plan de emergencia, iba a ser modificado prontamente. Se discute sobre dos proyectos: Ovide Menin vs Alberto Ascolani. Gana Ovide Menin. Pero no importa tanto, el objetivo político funciona, y será modificado prontamente... ¿unos meses, años, décadas?

Mientras tanto, los psicólogos ganan terreno en lo público, no sólo en la presencia sino en nuevas prácticas ganadas a pulso. Los lacanianos del año ´84 terminan de leer los seminarios algunas veces más, los analistas que trabajaban con niños se foguean un poco, ¡sus primeros pacientes ahora traen a los hijos!, los estudiantes trabajan de acompañantes terapéuticos, ocurren experiencias de desmanicomialización de importancia en nuestra provincia, los diputados y senadores aprueban  una ley de Salud Mental -antes había una ley provincial que recogía las experiencias que venían funcionando. Las partidas presupuestarias para la Universidad se multiplican varias veces, entre ellas una partida para la reconstrucción de varios edificios de la UNR, entre los que se encuentra la facultad de Psicología. Zaffaroni y su criminología crítica llegan a la Corte Suprema, el Consejo Directivo de la facultad pasa de una década en la que vota en contra de llamar a un aula “compañeros desaparecidos”, a aprobar la creación de un mural de 5 por 2 metros en la que figuran no sólo los nombres de los estudiantes y psicólogos, sino también sus lugares de militancia.

Año 2014... la Masotta -sin parafrasear al colorado De Narvaez- tiene un plan:

Propuesta de anteproyecto Plan de Estudio 2014
En construcción... ¡Participa!
Próximamente en las mejores funciones de Consejo 
Directivo… 


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Liliana Alvarez: Jornadas de Psicoanálisis, Salud y Políticas Públicas del año 2011.

             Bueno, les agradezco a los chicos que me hayan invitado. Me gusta pasar por estos lugares.

Cuando hablé con ellos, les pregunté de que les gustaría que hablara, e incluso les conté por donde andaba yo, entonces acordamos en comenzar por entrevistas preliminares, diagnóstico y de ahí en más ir armando. De todos modos a mi me gustaría antes hacer un poco de historia, pero no una historia cristalizada sino comentar algunas cosas de lo que es nuestro origen y que todavía nos sostiene en nuestro quehacer.


 Además porque hay prácticas que están aún institucionalizadas bajo ese cuerpo de conceptos, principalmente las que provienen de Anna Freud y de Melanie Klein. En esa controversia podemos observar los puntos de riesgo de la práctica, ya que la condición de lo inconciente que nos atraviesa, como Sujeto barrado que somos, nos hace terreno fértil para el desplazamiento  de nuestra posición de analistas.


 Cuando Lacan presenta el Estadio del espejo en un congreso de la IPA, había violentos conflictos encabezados por ambas psicoanalistas en torno al psicoanálisis de niños, así la revisión del psicoanálisis en sus fundamentos se realiza a  partir de estas dos mujeres, situación que fue posible en parte, porque los analistas hombres estaban destinados a su presencia en la guerra.


Melanie Klein proviene básicamente de todo el movimiento freudiano, todos los conceptos que elaboró estaban atravesados por Freud.  Anna Freud proviene básicamente de la Pedagogía, ella trataba de trabajar con los padres ya que el gran tema era el temor o agravamiento de los síntomas al salir de una escena en la que el centro de gravedad, para ella, eran los padres.


Respecto de Melanie Klein ella trabaja básicamente con conceptos que provienen de Freud, de todo lo que Freud  trabaja  como pulsión de vida y pulsión de muerte y sobre la problemática tópica, ello, yo y superyó.


Melanie Klein es una verdadera iniciadora  en el psicoanálisis con niños desde el movimiento freudiano. Comienza a trabajar con los niños, no tanto bajo la mirada de los padres, diría casi nada bajo la mirada de los padres. Comienza a trabajar con la psicosis. Al principio analiza a sus hijos,  porque en realidad no había campo prácticamente para poder  analizar.


Independiente de cómo uno haga intervenir a los padres, según la singular circunstancia de cada paciente, esta posición de Klein  habla del concepto de niño como sujeto en cierto modo independiente de sus padres,  sin los temores que el psicoanálisis despierte movimientos pulsionales que generen conflictos generacionales o desbordes en los diques represivos.


Hay algo que ella introduce y que yo quería destacar brevemente, que son dos cosas. Lacan retoma a Melanie Klein: una de las cuestiones es la Imago, no porque sea un concepto de ella, sino porque frente a la disputa con Anna Freud lo que ésta decía era que no había posibilidades de que exista la transferencia   porque la libido estaba directamente puesta en el objeto real que eran los padres. Lo que va a decir Melanie Klein y ahí está la realidad psíquica, tal como ella la rescata, es que los chicos procesan una imago, hay una  introyección, decía ella, de lo que es la imagen real de los padres y automáticamente ésta es transformada, o sea que nunca habría una “verdadera” realidad, sino una realidad psíquica. 


La otra cosa interesante que ella toma es respecto de cómo va a establecer el aparato psíquico. En los primeros meses de vida se producen una serie de procesos en esa  formación del aparato psíquico, pero lo que interesa destacar es que surgen primero la posición esquizo-paranoide y luego la posición depresiva. Donde ella va a decir que la fijación en esos niveles en el adulto, es en la esquizo-paranoide la problemática de la psicosis: la paranoia o la esquizofrenia. En la posición depresiva se asientan las depresiones o la psicosis maniaco-depresiva. Lo interesante de esto, o lo que yo quiero marcar es la idea  de posiciones, no de estadios o de algo que quede fijado como desarrollo evolutivo. En la Universidad veíamos lo psíquico, nos enseñaban lo psíquico  en psicología evolutiva, pero lo determinante era lo biológico.  Lo que no quiere decir que nosotros no tengamos en cuenta, y mucho más en los chicos, pero en los adultos también, el hecho de  que el cuerpo  forma parte de lo psíquico y donde el cuerpo determina lo psíquico a su vez. Eso es fundamental, por ejemplo si nosotros trabajamos el caso Juanito, es muy claro Lacan, cuando dice en el seminario de las relaciones de objeto, que el pene real de Juanito es lo que le va a provocar angustia de castración, él habla de pene real y entonces estamos hablando de lo que implica también todo lo que tiene que ver con determinados momentos en los que somos atravesamos por el cuerpo de una forma singular, digamos, por lo que se siente, por las cuestiones sexuales básicamente.


Hay algo que Melanie Klein decía, que el análisis con niños se tenía que hacer de una manera que respetara todas las reglas del análisis, no como Anna Freud cuyo planteo era que tenía que haber un trabajo de preparación para poder ingresar al niño en el análisis. Ella utiliza el juego, es una  técnica que ella realiza a través de algo que es en el mejor de los casos, lo común en el niño, digo en el mejor de los casos porque nosotros lo que esperamos como analistas es que los niños puedan jugar, el juego lleva todo un proceso de simbolización que le permite repetir en transferencia la relación con sus imagos y a su vez repartir. ¿Qué quiere decir repartir? Repartir su hostilidad y su amor, o sea su ambivalencia,   lo que a través del concepto de vida y de muerte ella trabaja como objetos buenos y objetos malos. Primero esa ambivalencia  está absolutamente repartida en objetos buenos y en objetos malos, objeto parcial. En la etapa depresiva va a incorporar mucho más a la madre y se la incluye  como persona total, M.K le da mucha importancia a lo que es la simbolización en el niño, ¿por qué? Porque  lo que  la simbolización   permite  en el trabajo con niños es, dada la hostilidad y agresividad estructural    , lo que le  permite es  transferir lo pulsional sobre el objeto, movimiento que le va a producir  ansiedad, ya que  se va a acercar a los padres reales, entonces los vuelve a desplazar y  vuelve a producir ansiedad,  y eso se ve en el trabajo  con los niños donde hay toda una serie de situaciones que producen ansiedad, desconfianza, miedo, otra vez ansiedad y los niños vuelven a buscar los juguetes o cualquier elemento  que permitan representar su mundo imaginario. Entonces es muy importante tomar esto en función de lo que habla Freud  en la vivencia de satisfacción. No se puede encontrar el pecho tal como el niño lo alucina  en tanto queda una  hiancia, una diferencia y ahí se abre el campo del deseo, porque lo que se busca es el objeto que se perdió. Y es también lo que dice Lacan en el seminario II, que el mundo se organiza en función de la sustitución de objetos. Es importante aclarar que lo que hace a la diferencia del niño y el adulto respecto de lo que estamos hablando, es  el material en que se sostiene el significante, juguete u otros objetos  al que el adulto no recurre. Cuando el niño habla también porta la palabra en el tratamiento. La diferencia no estaría entonces en el mecanismo de sustitución.


Todas esas cosas ya estaban claramente dichas en Melanie Klein. Lo que ella decía era que el analista no debe preferir ningún papel en particular, y esto es muy importante en lo referente al juego con el niño  porque nosotros tenemos que ofrecernos para que ellos puedan poner en nosotros lo que ellos quieren, lo que ellos necesitan,  es decir los mencionados  elementos o material que usan  para desplegar lo imaginario, a lo que Melanie Klein le da mucha importancia.


Esto muchas veces es un arma de doble fijo, porque por ejemplo decía: hay que preguntarle al niño: “¿qué querés que diga?“, o “¿cómo te respondo?”. Entonces el niño puede decir: “sos una pelotuda porque no sabés hablar”. Dolto decía que uno parece una idiota que necesita los argumentos, esto es un arma de doble filo porque   realmente hay chicos que son tan tiranos, para decirlo vulgarmente, en el juego, que no nos dejan interpretar directamente. No dejan que exista una palabra que provenga del analista  con lo cual es muy importante que uno se ofrezca al juego del niño como personaje, pero también es importante que el niño pueda escuchar una palabra que venga del otro lado y que no sea solamente la que provenga de su propio imaginario.


De todos modos hay otra cuestión. Antes quiero decirles una cosita que tiene que ver con Ana Freud y que es  la pedagogía, ella decía que había que saber  de pedagogía y que el trabajo tenia que ver con la represión de la pulsión, e incluso de poder decidir qué parte pulsional reprimir. Esto es algo muy importante para trabajarlo porque es algo que a nosotros “nos puede suceder” sin acordar con esa teoría, este es un lugar donde  nos podemos deslizar de nuestra condición de analistas, en lo pedagógico, porque los padres piden, entre otras cosas, que los eduquemos (a sus hijos). Este es un punto que abre a la demanda de los padres. El análisis de los niños pone a los padres en un lugar muy complicado, es fácil que los padres se desborden y en realidad lo que quieren es que los niños respondan a su propio narcisismo, en relación  a sus propios ideales y además que respondan  a una sociedad que espera determinada cosa de los chicos. Por lo tanto esto de hacer pedagogía no es acorde al método,  uno puede identificarse con el padre y querer el bien del niño en función  de satisfacer a sus  progenitores.  


De todos modos una cosa es el deslizamiento en nuestra posición como analistas y otra  es trabajar con en base a ese cuerpo de conceptos. Una cosa es equivocarse y otra es equivocarse sin saber que se está equivocando. 


A partir de estos planteos Lacan va conociendo a Melanie Klein, eran mas o menos contemporáneos y a Lacan le empiezan a interesar ciertas ideas , él toma  de ella el estatuto de sujeto , las relaciones de objeto, el objeto parcial, el objeto total, el despliegue de lo imaginario.   


Cuando yo cursaba en la universidad, estudiábamos mucho Melanie Klein, entonces pensaba ¿ yo tengo que decir toda esa sarta de boludeces, no se?


 Después cuando comencé a trabajar con niños pequeños me di cuenta de que no era un delirio,  los niños pequeños pueden llegar a decir absolutamente cualquier cosa, que no es cualquiera  precisamente, lo pulsional se representa  de un modo que nos descubre aquello  escondido  tras la amnesia  infantil.   Se puede observar en el caso Juanito, por ejemplo.  Lacan entonces se interesa por ese mundo imaginario, cuando él trabaja  en relación a Juanito y  dice que la fobia no hay que tramitarla en el sentido obviamente, de la psicología  experimental, tomando el objeto   fóbico, por ejemplo, como que el caballo es el papá y solamente el papá, sino que lo que es importantísimo es el despliegue lo imaginario para que haya movimiento significante, para que no sea univoco, para que cada significante se ponga en relación a otro, y ahí va  a surgir el sujeto ,  en la variedad de lo que representa caballo. Esto es claro en el despliegue que hace Freud cuando presenta a Juanito.


Lo que se toma ahí es una posición y no un estadio, posición en el sentido de una operación psíquica. La operación es de sustitución: la primera es Padre-Caballo.


Arminda  Aberastury  ve a una nenita que acompaña a la mamá, que era paciente de Pichon Riviere, la nenita estaba diagnosticada como hebefrénica y es ahí donde comienza para ella  el psicoanálisis con niños. El síntoma que tenía era que no podía aprender nada, entonces ella la toma en tratamiento. Ella va diciendo que una de las razones fundamentales por las cuales la niña no podía aprender era  que había toda una serie de mentiras y ocultamientos alrededor de la enfermedad de la madre.


Toma todos conceptos kleinianos para trabajar, pero la diferencia que ella hace al principio es el trabajo, las  entrevistas  con los padres, yo no les puedo contar la cantidad de cosas que Arminda Aberastury le preguntaba, haciendo la salvedad de que no tiene que ser un interrogatorio, pero eran elementos  que para conocer a un niño son muy importantes, porque ella preguntaba sobre la lactancia, sobre el dormir, bueno toda una serie de preguntas impresionantes, que duraban bastante tiempo realmente y es muy interesante encontrarse con esos textos porque eso habla de lo fundamental que es para ella la relación de la madre con el niño y de la madre con el núcleo familiar.


Por ejemplo consideraba   que había que poner un tiempo determinado de amamantamiento,  ahora pareciera que los chicos toman la teta todo el tiempo que quieren. Decía también que era importante que el niño tenga una determinada ausencia-presencia, que no había que alimentar todo el tiempo al niño, que el niño tenía que estar   sustentado por palabras y contacto físico, pero no necesariamente alimentos, porque ahí estamos en el terreno de la psicosis con el alimento permanente.


La otra cuestión interesante  a la que refirió es la del dormir, porque muestra que a partir del sexto mes, y ahí lo vemos también en el estadio del espejo, cómo se producen determinadas operaciones  que son de mayor exigencia para el niño, la angustia de los ocho meses, cercano al hablar, y el caminar. Aparece con frecuencia el insomnio al que ella le daba mucha importancia porque decía que era una de las cosas que más se veían.


Después lo que ocurría era que se creía en la profilaxis, en la prevención, entonces se hacían grupos de madres  en los cuales se hablaba de psicoanálisis y se le daba consejo a los médicos, a los pediatras. Cuando en esa época por ejemplo los chicos comenzaban a comer a los tres meses, ella decía que no era conveniente porque el chico no está preparado ni psíquica neurológicamente para recibir una cuchara, es decir un elemento  que no fluya permanentemente y además no está preparado para no tener el contacto con la teta o con un biberón.


Le daba muchos consejos a los padres, aunque luego reconoció que no eran convenientes, porque los padres en realidad  no tienen otra opción que ser atravesados por lo inconsciente, y no son actos voluntarios. Por ejemplo le damos un consejo: no duerma con el niño, y continúan durmiendo con el niño. Eso  hacía obstáculo,  producía grandes frustraciones. Se encontraba,  con una gran obediencia al analista o  un gran rechazo  que conducía a sacar a los niños del tratamiento porque y como decía Melanie Klein, lo que no se puede reparar, termina siendo destruido.


Por otro lado decía que en el contrato analítico se tenía que explicar que no se iba a ocultar cuando aparecía lo de la sexualidad, lo de la religión,  y las mentiras  como en el caso de la adopción.


 Dolto, que es una francesa que toma bastante de Klein , dice del niño como síntoma de los padres. Problema que plantea- un tanto enigmático-, Lacan,  creo que da para bastante discusión. Comienza  un nuevo e importante movimiento en torno al Psa con los niños en el cual se pasa de la caja de juego a la palabra, y ahí hubo un momento, una posición de duda que también les pasó a nuestros maestros, entonces nosotros, principiantes,  no sabíamos si hablar con el chico, si jugar, si el juego era o no interpretable.


Entonces en este momento, que fue un momento bastante crucial, a esto creo yo que responde Dolto cuando dice que ella no trabajaba con niños hasta los cinco años que no estén en presencia los padres, por un lado era porque ella decía que  los padres tenían que intervenir en relación a lo edípico con el hijo, por ejemplo en relación a la prohibición del incesto. Y por el otro lado porque trabajaba mucho con el discurso de los padres. Los analistas de niños discutimos toda una serie de cosas en relación a los padres. Muchas veces es necesario recibir a los padres, por la angustia, porque hacen resistencia, porque nos piden entrevistas, pero es bastante problemático fuera de las primeras entrevistas porque de lo que hay que cuidarse mucho es de no tomar elementos de esas  entrevistas  para interpretación con los chicos. Yo no sé si queda claro esto.


 Cuando uno tiene una entrevista con los padres ¿que se hace? Se les dice a los padres que el chico va a saber de lo que se hable, pero primero se le pregunta al niño si está de acuerdo. He pasado meses sin que el niño quisiera que el padre acuda a un encuentro conmigo.  . A veces los niños no quieren escuchar sobre lo dicho con los padres porque tienen miedo de lo que pueda ser descubierto, pero  creo que es fundamental poder hablarlo, cuando el tiempo sea propicio, de lo contrario se instala una cierta opacidad entre el niño y el analista  fértil a la resistencia.


No es pertinente al método  si uno tiene un material que el padre nos comunicó, por ejemplo algo que ocurrió en determinado  momento, para interpretar en una sesión con el paciente. Lo que hace al movimiento del sujeto en  análisis es seguir su despliegue imaginario representado en el juego, la palabra, el dibujo, etc.,  campo en el que aparece, por el trabajo analítico, el JUEGO SIGNIFICANTE.


Lo que decía  Dolto es que no pueden esperar los padres que nosotros seamos ni médicos, ni profesores, eso me parece extraordinario que los padres sepan  que nosotros trabajamos con lo simbólico. Después está Piera Aulagnier...Va a ser una deuda.


Vamos a dejar acá, yo les voy a decir lo último y es la cuestión de pensar, no quiere decir que lo vamos a trabajar hoy, es otra deuda, pero es pensar ¿qué diferencias habría entre lo que son las entrevistas preliminares y lo que es un diagnóstico? Y por el otro lado ¿que diferencias habría entre lo que nosotros llamamos un diagnóstico y un psicodiagnóstico?