domingo, 5 de octubre de 2014

Plan de Estudio y TIF.

Una estrategia que circula entre quienes optaron por la abstención en la votación del plan de estudio, es señalar que este plan no sería el causante de ningún mal, sino que simplemente no habría sido lo suficientemente discutido y en todo caso sería inocuo, no restrictivo, es decir, no perjudicaría a los estudiantes en ningún caso.

Esto fue lo que se sostuvo en los primeros encuentros que el centro de estudiantes organizó junto a Eugenia Piazza, la Secretaria Académica, hasta que desde la Masotta empezamos a preguntar por lo que decía la letra del plan nuevo. Como las respuestas eran demasiado difusas, presentamos una carta a la Decana el día 5/8/14, carta pública -que se puede leer en el blog catedralibreoscarmasotta.blogspot.com. Señalando las dificultades que emanan de la modificación del Plan, sugiriendo modificaciones y proponiendo algunas soluciones.

A partir de ese momento, estas agrupaciones se anotician del desastre que era el Plan y lo que implicaba para los estudiantes. Ya no invitaron más a Eugenia Piazza y la estrategia pasó a ser enunciar que esas dificultades correspondían a la “implementación”, que eso no era el Plan en sí. Más o menos como decir que la pimienta no es picante si está en el frasco, sino que pica cuando se la “implementa” en el plato.

Mañana continúa el Consejo Directivo, aún no se ha tratado el tema del TIF. Pueden leer lo que presentó la Gestión.

A nosotros aún no nos queda claro cómo se va a desarrollar el tema de las residencias, lo que ahora se llama Práctica Profesional Supervisada (PPS). Hasta el año pasado, el trabajo de las residencias no tenía una metodología exhaustiva como la que se establece en el TIF, se trataba de poder dar cuenta de una pregunta devenida del trabajo realizado en las prácticas, cómo se lo pensaba, con qué conceptos, qué cambios podía señalar el alumno respecto a su posición durante el transcurso de la experiencia. El estudiante tenía a disposición momentos teóricos en seminarios y en los prácticos, pero en las supervisiones en forma cotidiana se los acompañaba con bibliografía específica que ayudara a pensar ese campo de práctica al que se estaba acercando, su historia, sus debates. En general, la residencia venía siendo un espacio donde el estudiante se encontraba con una práctica que lo movilizaba. Para algunos una experiencia radicalmente distinta a lo que habían vivenciado en la facultad. Otros, en cambio, no podían reconocer en esas prácticas una especificidad, un lugar para el psicólogo.

¿Por qué sucedía esto? Una de las cuestiones que podemos señalar como central proviene del reduccionismo del Plan de Estudio. Pensado casi exclusivamente para la práctica del consultorio, y sin interrogar esos fundamentos. Con lo cual si bien es cierto que va a ser movilizante cualquier inicio de una práctica, esto se torna más complicado si el estudiante no encuentra entre sus herramientas, fundamentos para poder pensar un lugar para esa práctica.

Ninguna práctica pre-profesional se da en “el consultorio”. Las prácticas se realizan en centros de día, en hospitales, en instituciones que trabajan el consumo problemático o adicciones, en las cárceles, en las políticas públicas de promoción social, en escuelas…

Por estos motivos, muchas veces los trabajos presentados venían bastante complicados. Pero no se reconocen antecedentes de que se haya reprobado uno de estos trabajos, porque producir ese aplazo era reprobar la práctica.

Ahora bien, si en el lugar donde estaba este trabajo, un trabajo sencillo, ahora va un TIF, con su metodología específica, le estamos sumando al estudiante la presión de que además de su primera práctica tiene que cargarse en sus espaldas el TIF del nuevo Plan, que será rendido bajo un tribunal docente como último paso obligado por la facultad.

El TIF es un documento público, en las próximas evaluaciones van a ser revisados por los pares evaluadores. Ningún docente va a aprobar los trabajos como lo hacía anteriormente porque pone su nombre como director del TIF. O sea, se expone él/la docente también. Con lo cual la dificultad se desplaza a la residencia. Se instala una especie de Superyó rector, que pide registro de lo realizado junto a un bagaje conceptual que la facultad no brindó. Comenzar de esta manera una práctica, es el peor de los modos posibles.

Además de estas consideraciones, la facultad podría tomar nota de que aquello que se modifique de las residencias impacta directamente en la población con la que trabajamos. Con toda la formación sucede así, pero el convenio con los Efectores del Estado proviene de la misma Facultad.

Sobre esto varias posibilidades  para discutir mañana:

a- Si se vota a favor de que el TIF sea tal o cual cosa, se convalida que haya un TIF y luego es posible que podamos sorprendernos de que el mismo sea otra cosa de lo que se está enunciando, como pasó con el Plan de Estudio.

b- Si lo ubicamos en 6to año corremos riesgo que sea el trabajo de la residencia, pero que eso modifique totalmente la residencia, lo cual podría demorar la instancia de cursado de la carrera.

c- Si ya figura en el Plan, y todo Plan se implementa -por eso conviene rechazarlo sino se está de acuerdo, o al menos leerlo para saber de qué se trata- convendría entonces que el trabajo empiece en los que eran los trabajos de campo, o que sí, que pueda tomarse un esbozo de lo trabajado en la residencia, y utilizar un seminario para acompañar a los estudiantes en la escritura del mismo.

d- También se puede pensar que si este Plan se va a modificar en 3 años, podríamos ver la posibilidad de no incluir en la dinámica del TIF a quienes están en el medio del río de la carrera. Es algo que se llama Plan de Transición, que la facultad podría haber presentado para proteger también los derechos de los estudiantes. Derecho a que no nos cambien las reglas del juego todo el tiempo.

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