Por
la presente, los abajo firmantes le hacemos entrega de un análisis realizado
por la Cátedra Libre Oscar Masotta del actual plan de estudio en lo que
respecta a sus formas, a los puntos que ponen en peligro los derechos y
garantías de los estudiantes, solicitándole pueda ser tratado en el Consejo
Directivo, así como en los demás espacios institucionales existentes y pertinentes.
Sin
otro particular y esperando una pronta respuesta, saludan atte.
Algunas preguntas que se desprenden de la lectura del Plan de Estudio.
1- En
el punto 33, se hace referencia al Trabajo Integrador Final y allí se señala que
este constituye la instancia de evaluación final de la carrera de Psicología,
pero no se detalla demasiada información:
"Trabajo Integrador Final (T.I.F.)
Constituye la instancia de evaluación final integradora de la Carrera de Psicología y es el requisito
final para la obtención del título.
Tiene como objetivo promover
el desarrollo y puesta en práctica de
aptitudes que caracterizan al graduado
Psicólogo propiciando la articulación
entre teoría y
práctica como modo de integración de lo aprendido durante el cursado en las asignaturas de la Carrera. Exige la redacción y posterior defensa oral de un Trabajo Integrador
Final ante un Tribunal Evaluador."
Sin
embargo, el punto 6, “Asignación horaria y correlatividades” -página 12- da
cuenta que el Trabajo Integrador Final está por fuera de las Prácticas
Profesionales Supervisadas e incluso tiene otras correlatividades que la
Práctica Profesional Supervisada. Las Prácticas Profesionales Supervisadas
tienen todas las materias de quinto como correlativas, y el Trabajo Integrador
Final tiene todas las materias de la Facultad como correlativas.
Siendo
que no se detalla si son correlativas de cursado o de rendido, solicitamos que
se exponga por escrito las características de la implementación que han
considerado. Que se precise si va a haber una materia encargada de guiar,
asesorar y acompañar a los estudiantes durante la confección del Trabajo
Integrador Final. Asimismo, pedimos aclaraciones respecto a cuáles serán los
requisitos para la evaluación, cómo se trabajará, si habrá tutorías, etc. De ser así, solicitamos se aclare si el mismo
implicará un incremento en la carga horaria.
2- En la página 12,
punto 6, correspondiente a la “Asignación horaria y correlatividades” no se
especifica en ningún caso si las correlatividades se refieren al rendido o
cursado de la materia.
3- En el mismo punto, se puede observar la duplicidad en la
carga horaria semanal obligatoria que sería ahora de 4 horas. Entendemos que
serían éstos los espacios teóricos, por lo que solicitamos bandas horarias correspondientes
y que se amplíe la cantidad de comisiones destinadas a dicha actividad para que
el estudiante esté en condiciones de poder elegir, para que la misma no
adquiera un carácter restrictivo que dificulte el cursado.
4 - En la misma página,
respecto de las correlatividades encontramos ciertas dificultades que implican
un costo muy grave para los estudiantes. Debido a que los estudiantes que quieran
realizar o cursar en el año 2015 la materia Perspectiva en Educación no podrán
hacerlo por no tener cursada o rendida (no está claro) la materia Metodologías
y Gestión de la Investigación en Psicología, lo que provoca la imposibilidad
de hacer la carrera en 6 años, lo cual acarrea una demora por toda la serie de
correlatividades:
1)En cuarto año no podrá cursar Evaluación y
Psicodiagnóstico, y la tiene que cursar en quinto año. 2)En quinto año no puede cursar, Psicología en
Educación, ni Psicoterapias, teniéndola que cursar en sexto año. 3)No puede cursar Intervenciones en Niñez y Adolescencia,
Metodología de la Investigación en Psicología, ni la Práctica Profesional
Supervisada.
–Proponemos que para
estos estudiantes se pueda hacer una excepción y quitar la correlatividad de la
materia, implementando seminarios con los contenidos que la cátedra a cargo de
la materia “Perspectivas en Educación” considere son correlativos de la
anterior.
5- En la misma página se
observa que se agregan más materias correlativas para cursar; se necesitan más
materias de cursado y/o rendido (no está claro) para cursar las Prácticas
Profesionales Supervisadas, lo que antes eran las Residencias. Lo que implica
que un estudiante que ya estaba en condiciones de realizar las mismas no pueda
hacerlo, demorando un año más la Carrera. Por ejemplo, un estudiante que
pretendía cursar Psicología Clínica 2, con la Residencia a la par, no puede
hacerlo porque debe Psicoterapias; otro ejemplo, un estudiante que aún no hecho
ningún seminario no puede realizar las Prácticas Profesionales Supervisadas
porque debe Psicología en el Ámbito Jurídico-Forense.
–Nuestra propuesta es
que en estos casos se siga manteniendo la misma correlatividad que en el plan
del ´96.
6 - En el Plan de Estudio aprobado
por el Consejo Directivo el día 21/07/2014 no se aclara qué deben hacer o cómo
deben proceder los estudiantes ante los siguientes escenarios:
1)Aquel estudiante que
ya realizó una Residencia (sea la Educativa o la Clínica) y por ende para recibirse le faltaría una
Residencia. ¿Qué ocurre en este caso?
2)Respecto de las
Prácticas Profesionales Supervisadas no se detalla donde se van a realizar ni
cómo, sin embargo la carga horaria especificada es de 12 horas semanales.
3)Los Seminarios
Electivos no tienen correlatividades. ¿Esto implica que se pueden hacer en
cualquier momento de la carrera o sólo
en sexto año, donde están ubicados?- Nuestra propuesta es que de ser
así, se explicite una lógica en el departamento de Seminarios que dependa del
año en el que el estudiante decide cursarlo. Esto es: seminarios para primer
año, para segundo, etc.
7- Respecto de la materia
Psicología en el Ámbito Jurídico-Forense se genera desigualdad de condiciones
entre los estudiantes ya que aquellos que tengan un Seminario Electivo cursado
y aprobado no tienen el requisito de cursar esta materia, sin embargo no es lo
mismo una materia anual que un seminario cuatrimestral.
Por otro lado no se establece cual será el criterio para
enumerar a los seminarios (1, 2, 3 y/o 4) para poder proceder a las
correspondientes homologaciones.
En primer lugar
queremos transmitir la alegría que nos produce saber que vamos a contar con la
presencia del ministro de la Corte
Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni en nuestra Facultad de Psicología.
El único ministro
que votó a favor de la constitucionalidad de las reformas que procuraban una
mayor democratización del Poder Judicial.
El ministro que
siempre da razones, el que da la pelea respecto al sentido de las cosas que
ocurren, el que ocupa su lugar en la escena política, no como otros que creen
que no tienen que dar cuenta de sus posiciones como si ellas adquirieran un
carácter sagrado por extensión del cargo que ocupan.
Raúl Eugenio
Zaffaroni es indiscutiblemente uno de los máximos intelectuales que ha dado
Latinoamérica. Y en sus libros nos advierte respecto a los usos del
significante “inseguridad” en el gobierno de los sujetos y las poblaciones. Nos
advierte de la criminología mediática, de la estrategia política que arranca su
fuerza al borrar el aspecto ideológico disfrazándolo de “sentido común”.
El
Neoliberalismo no trajo sólo exclusión económica, sino que inundó los espacios
públicos de una política cultural. Eso involucra los medios de comunicación,
pero también incluye la intrusión en los
distintos niveles de la Educación. Y
sabemos que no basta con oponerse a un sistema de pensamiento para romper con
la alienación que él engendra.
Desde la Cátedra Libre Oscar Masotta queremos aportar
en consonancia con la llegada del maestro, cierta lectura que pudimos realizar
de la marcha por la “inseguridad” en la Siberia (octubre 2012). Ahora que pasó
cierto tiempo, tal vez podamos relanzar la discusión sin las urgencias que provocan la emergencia reciente de los hechos.
Veamos primero algunos
documentos:
BASTA DE ROBOS EN LA SIBERIA!!!
Ante los reiterados hechos ocurridos en la Siberia,
donde en una semana se produjeron más de 25 robos, responsabilizamos al Gobierno provincial y Municipal por los hechos
ocurridos, nos llama la atención como la
Siberia se convirtió poco a poco en una zona liberada para el delito y el
narcotráfico, también responsabilizamos
al destacamento ubicado en Riobamba a una
cuadra de la Facultad por su complicidad ante estos sucesos. Entendemos que la situación actual que estamos
viviendo en Argentina con el alto nivel
de desocupación, la inflación de un 30%, el creciente aumento del narcotráfico
y de cocinas de cocaina en los barrios son factores generadores de más delitos
e inseguridad.
EXIGIMOS AL RECTOR DARIO MAIORANA:
- LA URGENTE
IMPLEMENTACIÓN DEL PROYECTO QUE ELAVORAMOS MESES ATRÁS PARA QUE LOS COLECTIVOS INGRESEN AL PREDIO DE
LA SIBERIA. - ILUMINACÒN TOTAL DEL PREDIO.
EXIGIMOS AL GOBIERNO NACIONAL TANTO COMO AL
PROVINCIAL:
- POLITICAS SERIAS DE INCLUCION SOCIAL. - TRABAJO DIGNO. - ELIMINACION DEL IVA A LOS PRODUCTOS DE LA CANASTA
BASICA FAMILIAR. - POLITICAS SERIAS QUE ENFRENTEN AL NARCOTRAFICO.
(Documento de
Alde. (2012))
El texto
proviene de la principal fuerza política estudiantil de Psicología, filiados a
una perspectiva de izquierda. Se produce luego de la reiteración de algunos
robos en la entrada de la “ciudad universitaria”. Se realiza una marcha con fuerte
presencia de estudiantes y medios de comunicación. El Rector recibe en reunión
cubierta por los medios a los Decanos de las diversas facultades de la UNR y
luego presionando desde los medios locales se reúne con el Gobernador, tomando
medidas para satisfacer la demanda de seguridad.
La consigna del documento es clara: basta de robos en la Siberia. No
alude la palabra “robo” a las infracciones y triquiñuelas siempre presentes de
sospecha en las gestiones de administración de la U.N.R. Tampoco escarba en el
universo de las posibles víctimas. El victimario es “ajeno” a la “ciudad
universitaria”, y la víctima es el “estudiante universitario”. ¿Pero qué condiciones
de posibilidad tiene una “perspectiva de izquierda” para encabezar un proceso
de lucha bajo esta bandera? El responsable no puede ser el “victimario”, ya que
suponemos que debe tratarse él mismo de una “víctima”. Los responsables son el
gobierno Provincial y Municipal por “liberar la zona” para el delito y el
narcotráfico. La causalidad del aumento de la
“inseguridad y del delito” es la situación actual que se vive en Argentina, “con alto nivel de desocupación, la inflación de
un 30%, el creciente aumento de narcotráfico y cocinas de cocaína en los
barrios”.
Se le
exige al Rector que ilumine la “Ciudad Universitaria” y que los colectivos
entren a la misma.
En una
entrevista televisiva el Rector Maiorana expresa sus conocimientos en la
materia:
“…Toda situación de inseguridad surge de problemas socio-económicos,
surge de derechos que no se pueden ejercer, surge de falta de educación.
Después hay un porcentaje bastante mínimo que está ligado a personas que eligen
el delito como una forma de vida…” (Url: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=X3XaA7jSjiQ)
La “asentada”, el modo de protesta elegido es tomado por
fracciones de distinto color político. En un video[1] realizado por la agrupación Franja Morada de la carrera
Ciencias Políticas se le da la palabra a los estudiantes para que “presten su
testimonio” en clave de víctimas potenciales, para que muestren su descontento
con “las medidas que se toman y no se respetan”. Cercado por estudiantes que
portan carteles escritos con fibrones frente a las cámaras, el comisario Godoy,
Jefe de la Comisaría 4º, dice que está faltando que los estudiantes denuncien
el robo, para saber donde ocurre y reforzar esos espacios. (Url: http://www.youtube.com/watch?v=CKjMnMcMggY)
Martín Felitti,
perteneciente a Franja Morada, a la vez que el Rector, insiste con un proyecto[2] de la
Concejal Schmuck denominado “corredores seguros”.
Leemos en la nota del diario La Capital:
Luego de la
reunión con los Decanos, el Rector es entrevistado por el programa de 12 a 14 de Canal 3. El
periodista le pregunta si van a modificar el turno noche para el cursado. Luego
pregunta: ¿por qué los de seguridad privada no están armados? El Rector arroja
un dato nuevo: “la Universidad construyó el destacamento policial”. (Url: http://www.youtube.com/watch?v=CZcc0bnLB-g)
Raul Lamberto,
ministro de Seguridad, expresa en una entrevista[3] que
en el presente se trataba de un destacamento con poca capacidad operativa, pero
que se decide en 48hs llevarlo a 20
efectivos, 2 patrulleros y 2 motos. Aprovecha la ocasión para pedir al Gobierno
Nacional un convenio con Gendarmería.
Ahora que hemos
relevado algunos fragmentos que compusieron la escena política, podemos
advertir 2 cosas:
1-La “inseguridad” se juega en un campo de batalla[4]
comunicacional más allá de la intensión de los protagonistas, porque en los
tiempos en que vivimos, ése es el ámbito donde el significante “inseguridad”
adquiere potencia y clausura de significación.
2-Siendo que los hechos emergen del borde de la
Universidad, y que esto compromete a Estudiantes, Docentes, Decanos, Rector. No
se advierte ni un párrafo del guión que tenga cierta especificidad –en el
sentido de los elementos de discusión en juego—con respecto a lo sucedido en
otras situaciones que atañen a los sectores medios y altos. No aparecen las
investigaciones, las estadísticas, lo producido en los foros, pos-grados. No
surge la producción de los universitarios Criminólogos y Penalistas.
Por supuesto que
esto no quiere decir que en las apreciaciones de los universitarios no se dejen
leer consideraciones teóricas de la Criminología Sociológica del siglo XX.
Apoyándonos en el libro “La cuestión Criminal” de Eugenio Zaffaroni, advertimos
que la mención del Rector ligado a la causalidad del delito debido a la falta
de educación se liga a “las teorías de Control”, la mención de que se crían en
la villa donde hay narcos y delincuentes se liga a las teorías de “Asociación
Diferencial”, por situar un ejemplo.
La advertencia
es que en el enfoque algo se hace ver, pero a la vez eso desenfoca otro objeto
de la mirada. Pero la escena que se relata no es la primer escena que sucede en
la “ciudad”, ya no Universitaria, y eso hace que las palabras estén impregnadas
de contraseñas semánticas, paswords que buscan inmediatamente el reconocimiento
del otro semejante.
Fragmento de Stand Up por la inseguridad
universitaria:
La inseguridad
es la de la polis universitaria, es la del universitario, y el responsable es
el excluido, por razones de fuerza mayor, o porque pertenece al pequeño grupo
que lo eligió como forma de vida… pero… más allá de nuestras consideraciones
humanísticas --que las tenemos, porque somos universitarios--, más allá de
nuestra comprensión que des-responsabiliza a quién realiza un delito, que lo
deja como objeto merced de la política de otro, y que nos embellece el alma
porque en “el nosotros y el ellos”, que se estableció –antes de que nosotros
llegaramos a la universidad--, no vamos a jugar un burdo lenguaje racista (en
algunas carreras leemos el Niño proletario de Lamborghini, y si pasan a la
clase les damos unas cuantas monedas). Cuando pedimos más policías y cámaras es
para disuadir a las víctimas de un sistema explotador que desplazan la
responsabilidad hacia el agente equivocado (el universitario). Es cierto, que
nosotros los universitarios utilizamos a veces drogas, pero en rigor,
quisiéramos que no estuviera prohibida, lo que les da el negocio a los
políticos, los narcos y la policía, nosotros querríamos comprarla en el Coto,
que alguna multinacional la prepare como hacen con el tabaco.
El Comisario Godoy:
El Comisario
Godoy dice que por la descripción buscan al sospechoso. Escribe Zaffaroni:
“…hoy sabemos que la policía selecciona por estereotipos y que estos se forman
a través de la comunicación en base a prejuicios en los que juegan un rol
fundamental los valores estéticos, siguiendo la regla de asociar lo feo a lo
malo. En definitiva se reproduce el mecanismo de la fisiognómica: se define lo feo,
se asocia lo malo y se acaba seleccionando lo malo mediante lo feo…”. (Zaffaroni, E, 2012, p 98)
La trama
institucional universitaria y representantes concejales argumentan a favor de la
preventiva política de la disuasión. Esta política se justifica en que por allí
pasan “10000 personas” todos los días. ¿Qué efecto en la subjetividad puede
tener en la población que rodea la Ciudad Universitaria, participar
colectivamente del grupo sospechado?
Quizá si se
definiera la delincuencia en términos lombrosianos la comunidad quedaría menos
expuesta. Pero lo que queda claro es que el poder punitivo jugado en la esfera
comunicacional es selectivo, no respeta la igualdad, se funda en el prejuicio
de unidad valorativa social, no persigue actos sino personas, y selecciona
conforme a estereotipos.
(Zaffaroni, E, 2012, p 152)
En las escenas
que hemos podido observar, no prestan testimonio las víctimas de los robos
recientes. La víctima se vuelve anónima, y las delimitaciones se ahogan en la
fusión se imágenes. De esa manera la distribución de los miedos se ubica
potencialmente en todos los universitarios. Jonathan Simon escribió sobre la
víctima-héroe. Decía: “la democracia americana está amenazada por el
surgimiento de la víctima del delito como modelo dominante del ciudadano, como
representante de la gente común, cuyas necesidades y capacidades definen la
misión del gobierno representativo” (Zaffaroni, E, 2012, p 157)
En el caso
observado, el ciudadano universitario pareciera recibir prejuiciosamente la
proyección de una imagen de virtud. Es como si ocupara el rol de un ciudadano
que en sus prácticas se espera que sea la referencia de otros. A la vez es
sostén de espectros, ideales disímiles, que tienen su origen distintos procesos
históricos-sociales. Sin embargo, el universitario, además de todo esto, pasa
como “gente común”. Las construcciones valorativas sobre la clase media se
aplastan con las construcciones sobre lo universitario. Un camionero puede
ganar 20.000 pesos y será un trabajador, un psicólogo trabajando de empleado de
un proyecto que no valore será pensado como clase media.
A su vez, no
hace falta que busquemos los textos de Althusser referidos a los aparatos
ideológicos del estado, para pensar cuál es el ciudadano al que se dirigen los
medios de comunicación. Qué composición de clase tienen los trabajadores de los
medios—ni que hablar de los dueños--, cuáles son sus referencias simbólicas,
cuales son las zonas más oscuras de la indignación sentida por lo que le sucede
al ciudadano semejante y cuáles son las escenas que se muestran de la otra
ciudad para afirmar “un nosotros” –siempre pagadores de impuestos-- y un
“ellos” disruptivo de la amable comunidad.
Dice Zaffaroni:
…el gancho de la comunicación por imágenes está en que impacta en la
esfera emocional. Por eso no puede extrañar que los servicios de noticias más
bien parezcan síntesis de catástrofes, que impresionan porque no dan lugar a la
reflexión… esta interpretación a veces tiene contenidos implícitos, porque la
corrección política impide que sean explicitos, como en el caso del racismo,
por ejemplo….la criminología mediática crea la realidad de un mundo de personas
decentes frente a una masa de criminales identificada a través de
estereotipo…el mensaje es que el adolescente de un barrio precario que fuma
marihuana o toma cerveza en una esquina mañana hará lo mismo que el parecido
que mató a una anciana a la salida de un banco y. por ende, hay que separar de
la sociedad a todos ellos y si es posible eliminarlos…no podemos olvidar que la
peligrosidad es un elemento de todo discurso genocida: en base a los delitos
que algunos cometen –o que se le imputan—se considera que todos los integrantes
del grupo son peligrosos y conforme a eso se construye el ellos. (Zaffaroni, E, 2012, p 314)
Blumberg, máximo exponente argentino de la
víctima-héroe precisó en su momento del falso atributo de “ingeniero”. Se nos
concederá que ser universitario no resta para la condición de víctima.
Por último, nos queda el documento de la agrupación
Pampillón:
Frente a los
gravísimos hechos ocurridos en las últimas semanas en la zona Siberia, donde
una gran cantidad de estudiantes fue asaltada a la salida del predio del CUR,
queremos comunicar: Que estos acontecimientos que preocupan a toda
la comunidad desde hace tiempo, no vienen siendo abordados como debieran por el Gobierno de la UNR como así tampoco por
el Gobierno Provincial. Hace
meses el Rectorde la Universidad anunció públicamente que se tomarían
medidas concretas como la iluminación del Predio de la Siberia, la
implementación de corredores seguros, entre otras para garantizar la seguridad
de los estudiantes que cursan por la noche. Esto no se ha garantizado, pero sí se ha aumentado
la presencia policial, lo cual lejos de representar una solución a la problemática,
la ha agudizado através de la complicidad que mantiene la Policía con las
bandas narcos y la “liberación” de zonas para el delito. Consideramos imprescindible políticas serias por
parte del Gobierno Provincial para garantizar la seguridad de estudiantes,
trabajadorxs y vecinxs del barrio. Somos
conscientes, de que la Universidad lejos de ser una isla, es un reflejo de
nuestra sociedad, la cual se ve atravesada cotidianamente y en todas sus
esferas por situaciones de violencia e inseguridad. Entendemos que la justicia
social es una condición para garantizar la seguridad social. Por otra parte, lejos de criminalizar la pobreza o
hacerla sinónimo de la delincuencia, como algunas declaraciones del Rector
Maiorana parecen sugerir, entendemos que
es necesario que la Universidad construya con el barrio que está al lado otro
tipo de vínculos, que a partir de políticas de extensión se plantee como
objetivo integrar a la institución universitaria y la comunidad.
Este texto abre a que pensemos
ciertas cuestiones más propias del lugar que ocupa la Universidad, cuestión que
no estaba expresado en los otros textos. Si bien nos quedan algunas dudas, como ser
el reclamo por “corredores seguros” y la queja de que en su lugar hay más
policías (qué se entiende entonces por “corredores seguros”), comienza
planteando que la Universidad no es una Isla, sino un reflejo de nuestra
sociedad.
A juicio nuestro, son muchísimas
las oportunidades en que la Universidad se comporta como si fuera una Isla, y
en cierto sentido, lo que suele reflejar, es a los sectores medios y altos de
la sociedad, dicho en otros términos. Pero desde una mirada benevolente, el
acento está puesto en quitar a la Universidad del lugar de excepción, del lugar
donde todo debería estar asegurado, previniéndonos del prejuicio de criminalizar la pobreza, etc.
(Aunque no del prejuicio de que los participantes de los hechos sean del barrio)
Pero en cierto sentido, el texto
muestra que “el barrio está al lado”, es un aparte la Universidad, y para
construir “otro tipo de vínculos” se requiere de “políticas de Extensión
Universitaria”.
Tal vez en el texto queda aplastado
lo que “es”, lo que “debería ser”, lo que “se quisiera que fuera” ligados a los
términos que están al alcance en la jerga universitaria, como el de Extensión.
Posiblemente lo que iluminó este
episodio –si no fue el predio—sea la pregunta por la Universidad como un aparte (apartheid?) del resto. Para no extendernos más,
dejamos los links de textos nuestros que hacen referencia al asunto.
Siempre existe alguna buena razón para intentar cambiar las cosas.
Ideas que van madurando, que se inician en la queja, que luego puede devenir en protesta. Un juego de palabras que el querido analista Fernando Ulloa
utilizaba para designar la transición a otro modo de implicación política.
Hablaba del cuerpo… de otro cuerpo “no agazapado en el adormecimiento”. Siempre
hay razones, pero… ¿acaso importan las razones? En todo caso, como diría
Masotta, tener (la/una) razón no delimita de por si una estrategia. Y de eso
queremos hablarte en este texto, esbozando una estrategia que dé soporte a una buena razón para cambiar algunas
cosas.
Partamos de algo que para nosotros es básico: el estudiante es lo más
importante de la
Facultad. No es una víctima, y si lo es, conviene no
retratarlo como un pobrecito. Porque el estudiante está en la Carrera de Psicología,
entre muchas otras cosas vitales, para luego ejercer una práctica con otros. Ese es el eje central de la
Facultad: los otros y
nuestra práctica. O, dicho de otro modo: nuestra práctica en la facultad, pero siempre proyectada al conjunto
social que sostiene nuestra experiencia.
Y con mayor razón en un contexto como el actual, donde los estudiantes de psicología
comenzamos a trabajar en Políticas Públicas, en Acompañamientos Terapéuticos,
en los Centros de Día, en espacios educativos, más bien tempranamente.
Es evidente que al convertirnos en potenciales –o, directamente- estudiantes/trabajadores en prácticas
de lo que se denomina campo de la Salud Mental, nuestro
protagonismo no puede ser el de un mero receptor al que evalúan cada tantos
meses. Se precisa otra práctica en la Institución que nos cobija.
Las nuevas posibilidades, anticipan lo que antes era el aterrizaje
forzado del graduado. Y la ausencia de un soporte en la Facultad, que la misma
no aloje, no interpele, o que no se deje interpelar por las prácticas que
producimos los estudiantes, es un
síntoma más del aislamiento de la misma.
Nuestra currícula proviene del año ´84. Toda currícula implica
también lo que se llama una currícula
oculta, que en general combina una reducción, una selección de lo
proyectado en la letra, con sanciones y moralizaciones que jerarquizan la diversidad
de las prácticas. Esto logra que en ocasiones, un psicoanalista explique una
corriente ajena a su práctica no desde el soporte de una experiencia, sino
desde la vía des-legitimadora.
Se establecen así ideales, códigos naturalizados, escolarizaciones,
pronunciadas como verdades inobjetables.
Además, tengamos en cuenta que han pasado casi 30 años, y que
veníamos del terror, donde los psicólogos habían sido expulsados de los
espacios públicos. En estos años, se aprobaron nuevas leyes que regulan nuestra
profesión, pero lo fundamental es que hay cierto estilo en los psicólogos
argentinos, donde las prácticas no vienen dadas necesariamente, sino que son
ganadas a pulso. A partir de los efectos, de poder dar cuenta de un trabajo
interesante.
Tal es así, que todos los
trabajos que realizamos los estudiantes no figuran en ningún espacio con algún
grado de importancia en la currícula: ni las Políticas Públicas, ni el Acompañamiento
Terapéutico, ni el trabajo con Niños, ni las problemáticas de la Infancia, ni las especificidades
del trabajo con las Psicosis, ni los recorridos y experiencias de Movimientos
de Desmanicomialización, ni la relación al discurso jurídico…
No decimos que la
facultad deba ser la sombra del mercado laboral, pero tampoco puede desligarse del
“afuera” desde la indiferencia. Aparte, ¿qué afuera? Si estamos hablando del
trabajo de los estudiantes.
Es más: todas estas prácticas tienen
fundamentos interesantes, pero eso no quiere decir que en la reproducción
en serie, por fuera de las escenas artesanales, no haya muchísimas cosas para cuestionar, incluso reflexionando sobre la
mercantilización de la salud, los diseños de las Políticas Públicas, o sobre
leyes como las de Salud Mental o la de protección de infancias…
Un poco de Historia: la letra escrita de la currícula se hizo luego de la dictadura militar.
Como dijimos, había que reconstruir el espacio público. Con la resaca de la
derrota -los ´90- se re-definen nuevos modos de pensar lopúblico pegoteado con lo gratuito.
Esto se deja ver en las distintas prácticas de las instituciones
públicas. Muchísimas prácticas políticas se sostienen aprovechando el estrago realizado por la política neoliberal.
Son los que sólo saben sembrar sospechas, difamar, apropiarse de
lo que es de todos, pero no para convocar a la participación del estudiante,
sino para ofrecerse como la garantía para que el estudiante pueda “estudiar
tranquilo”, porque ellos se ocupan de mantener alejados a los diferentes cucos que ellos mismos construyen.
“Estudia tranquilo” quiere
decir: estudia lo establecido, de un modo consumista, recortado, sin potencia,
sin marcas, con más repetición que preguntas. ¡Estudia lo que hay!
Si tu preocupación es trabajar, todo esto no te sirve para nada,
porque el problema en el año 2013, no es tanto conseguir trabajo en el campo de
la Salud Mental, sino poder soportarlo.
Poder dar cuenta de una práctica
transformadora, con efectos, desde fundamentos éticos, clínicos y políticos.
Ninguna currícula es capaz de garantizar una formación. Ninguna
Universidad, ninguna Escuela. No estamos hablando de garantías, estamos
subrayando el adormecimiento. Tampoco una nueva currícula puede provenir únicamente de la mano de los
estudiantes, pero sí hay que tener bien presente que en la historia de nuestra Facultad,
ante cada cambio transformador los estudiantessiempre estuvimos.
Hace tiempo venimos trabajando respecto a la Historia de la Facultad y del
psicoanálisis en Rosario. Eso nos llevó a producir un Documental sobre la
misma, nos llevó a leer, a escribir, ver las ruinas, las deudas no saldadas… Pero
también quisimos ver qué pasaba en otras facultades y nos procuramos las currículas
de Psicología en otras facultades de Argentina y de otros países. Todo ese material
está a disposición tuya.
No es nuestro plan escribir un proyecto de currícula solos y
discutirlo en el Consejo Directivo para pintar luego un afiche. Por eso apostamos a construir otro Centro
de Estudiantes: transformándolo, para convertirlo en una usina de ideas, de
entusiasmos, para construir un piso mínimo de discusión que permita generar un verdadero
cambio. Que se precisa, por nosotros, pero también por las necesidades del
pueblo que financia nuestro estudio.
Este año --desde la Masotta-- conseguimos presentar una lista para
las elecciones al claustro de Graduados. Y uno de los proyectos compartidos,
tiene que ver con la creación de un espacio denominado Psicoanálisis y Estado.
Queremos convocarte a participar de la constitución de una agenda
para la construcción de un movimiento de Salud Mental Argentino. No estamos
solos, en toda la argentina somos muchos los que tenemos ganas de discutir
estas cosas.
De arriba hacia abajo solo se cava un pozo. Pero con la queja sola no alcanza. Sumate a construir otra cosa. Somos
parte de la historia de esta institución, porque no es una historia cerrada. Elecciones
a Centro y Consejo, días 9, 10, 11 de abril.
El jueves 4 de abril, a las 19hs,
realizaremos una actividad donde anticiparemos algunos fragmentos del documental sobre historia del psicoanálisis en rosario, producido por la Cátedra
Libre Oscar Masotta.
La jornada contará además con la
presentación de tres libros. Luis
Giunipero hablará sobre “Del psicoanálisis a la psicología social” de Pichón Riviere, Jorge D`Angelo trabajará “Psicoanálisis y Dialéctica Materialista”
de José Bleger, y Rodrigo Di Cosco, hará lo propio con “Lecciones
de introducción al psicoanálisis” de Oscar
Masotta.
Un homenaje a aquellos tiempos
donde los discursos circulaban y chocaban…públicamente. Donde el que tomaba la
palabra, debía hacerse cargo de lo que decía, porque eventualmente, había
alguien que escuchaba (y que respondía). Pichón, Masotta, Bleger, lo sabían muy
bien. No podían hacer una misa, esto es, hablar para no decir nada. Que mejor
entonces, para evocar aquellos días, que homenajear la letra de estos célebres
analistas argentinos, ubicando los problemas que plantearon, las detenciones,
los trazados “espiralados” en el potrero, en un café o en el mantel del bodegón
“Pipo”, analistas deseantes, irreverentes, exagerados, siempre dispuestos al
debate sin concesiones.
Lo que sigue, a modo de anticipo, son
fragmentos de la presentación de la EFBA realizada por Oscar Masotta ante
Jacques Lacan:
Hubo
en Buenos Aires –él no ha muerto— una panacea para muchas demandas de saber: mi
querido doctor Enrique Pichón Riviere. Antes de los años sesenta crea él una
Escuela de Psiquiatría Social a la que, con razón, da su nombre. ¿Acaso no
había formado él a la mayoría de los profesores que convoca a su escuela? Los
notables de la segunda generación (me refiero a los psicoanalíticos: se puede
contar tres de hombres, los últimos aproximadamente de mi edad) habían sido, de
una u otra manera, discípulos suyos. De atender a las quejas del maestro,
discípulos desagradecidos; de leer a los discípulos, no lo parecían, puesto que
lo habían citado hasta el cansancio. Uno de ellos promueve, hasta la cátedra
universitaria, una teoría de la personalidad donde convergen la psicología
social norteamericana, el conductismo, cierta nosografía psicoanalítica,
Lagache, Merleau-Ponty. Edita asimismo en Buenos Aires las obras completas de
Politzer y data de entonces el origen de un cierto freudomarxismo (cuyas
pretensiones teóricas se desgastarían en pocos años) y cuyo santo y seña fue
sencillo: que no había que deificar el inconciente. Yo creo que la condición
fue entonces que no había que leer a Freud.
Otro
discípulo –el primero es el doctor José Bleger; pero en adelante no haré
nombres, según la regla que dice que para hacerlo hay que respetar lo
suficiente….
…
El
freudomarxismo fenomenológico de uno, el informacionalismo del otro, el
institucionalismo de terceros, todo había partido de Pichón. Y por otras
razones, u a otros niveles, también la Escuela Freudiana. ¿Quién no recuerda
cuando Pichón decía que el secreto de un esquizofrénico es aquello de lo que en
la familia no se habla, o que había que seguir sus pistas, pero para
interpretarlo como una charada? Su vida era una verdadera deriva y de alguna
manera siempre se tenía que ver con ella. Tenía algo de la imagen del Santo al
que se le perdonaba todo y al que algunos espiábamos qué era lo que no se le
podía perdonar. Un Santo al que se le caerían demasiados objetos “a” en su
tambaleante camino. Su seducción era su generosidad: siempre pareció desear el
objeto de la demanda del otro. En una época en que mi propia deriva me acerca a
la suya, me preguntaba yo por qué le gustaría tener más de un encendedor en los
bolsillos y regalarlos. En un país sin tradición cultural asentada, y una
capital sobresofisticada, pero sin la defensa contra la entrada masiva de
información…un psicoanalista como Pichón Riviere no dejaba de parecerse a esos
médicos del lejano oeste o de la hambrienta campiña irlandesa que tiene que
hacerlo todo: extraer una bala, asistir a un parto, dar masajes, operar de
amígdalas, enterrar a la gente. Para Pichón, tanto a nivel de la salud mental
como al de las teorías al respecto. Y que cuando se quedan solos adhieren
oralmente a los “spirits” y se quedan dormidos.
Textualmente
el doctor Pichón Riviere y algunos de sus analizados, evocan aún hoy, un poco
románticamente, es cierto, el tiempo en que Pichón se les dormía en las
sesiones. No lo hacen para quejarse: era que lo habían amado. Lo que sugiere al
menos que justo en el momento en que dejaron de analizarse, se estaban
analizando. Cuando con el transcurso del tiempo Pichón lesiona seriamente su
salud por un cierto abuso de alcohol y de drogas, no las pesadas ni las
modernas, las de farmacia, el viejo es inhibido por la APA. ¿Qué se les puede
reprochar? Después de haberle ofrecido asistencia médica y psicoanalítica, ¿Qué
más podían hacer? Como esas familias demasiado estructuradas, o tal vez
demasiado internamente torturadas ya, a las que nada enseña la producción de un
loco. Desde aquél entonces la vida de Pichón ha pendido siempre de un hilo.
La
particularidad no resta fuerza a algunas anécdotas. Conocí a Pichón poco antes
del quebranto de su salud. De su biblioteca que no era avara ni rencorosa,
salen como los conejos de la galera seminarios mimeografiados de Jaques Lacan
dedicados de Lacan a Pichón, a los que un mortal –quien habla—jamás habría
podido ni soñando haber accedido algún día y de otra manera. Es él quien pone
en mis manos los primeros números de la Psychanlyse, quién bondadosamente baja
de los estantes de la biblioteca de la APA polvorientas revistas con material
lacaniano, él quien finalmente me invita a informar en su Escuela sobre el
resultado de mis lecturas….
No es sencillo sintetizar una propuesta para los graduados de la Facultad de Psicología,
en primer lugar porque -avisamos desde un principio-, no vamos a hablar sólo de
los graduados, sino que lo haremos respecto a qué pensamos de aquello que se
nombra como Facultad de Psicología.
No nos interesa hacerlo desde lo que se supone que es la facultad, desde los ideales que
desde allí se pregonan, desde el remanido andarivel de lo políticamente
correcto. Nos interesa la Facultad
de Psicología por una cuestión afectiva, por algo deseante que ubicamos allí,
por una historia de lazos, de amistades, de encuentros con otras generaciones
de practicantes del psicoanálisis que nos permitieron comenzar un recorrido. Es decir, nos interesa por lo que es -para nosotros-, pero también por lo
que podría ser…
Jean Francois Lyotard dice en algún lugar que una institución es un grupo de gente que se compromete a no decir en el
recinto lo que se dice en el pasillo. Tiene el mérito de ser al
menos una definición divertida, pero si retenemos la idea de pasillo y de recinto, quizá podamos avanzar en cierta función posible que hoy
ubicamos en el horizonte de nuestra facultad.
Para pensar esto busquemos el contraste con la actualidad, y transportémonos al proyecto de Universidad de
los años ´70. Siempre que se hace mención a aquella época, surge el término pasillo, lejano a cualquier connotación peyorativa: las
discusiones, el saber que allí se transmitía, la impugnación a los modelos de
universidad que no se ajustaban al clima de época reinante… Pero además,
existía otro recinto ya desde los
años ´60: el recordado bar de enfrente o de la esquina -de la facultad-.
Recinto y pasillo, en una tensión
productiva que permitía que los textos críticos ingresaran a las
currículas, no del mismo modo que participaban en el Café, pero sí con la potencia de aquello que se logra como resultado
de una conquista. Y subrayamos esto, porque el problema no radica sólo en encontrar
cierto estilo de textos en la currícula oficial, sino que vale la pena pensar cómo
éstos están dispuestos. A veces, la
estrategia de hacerle lugar a algo, es únicamente para neutralizar su fuerza.
¿Cómo se da esa tensión entre recinto
y pasillo en la actualidad? ¿Existe
aquello o hemos tomado un mal punto de partida?
El Café de la esquina ahora se llama “Bar”,
y distribuye menúes “ejecutivos”. Por allí no avanzaremos mucho. Pero para que
la estructura institucional funcione, del modo que sea, siempre existe recinto
y pasillo, y desde este último lugar, la
Masotta intenta
construir otras condiciones de recinto.
El año pasado trabajamos con unos seminarios pasilleros de Historia Argentina
desde dos ejes: Universidad y Sindicalismo de Base. Comenzamos un Ciclo
de Cine sobre “Desmanicomialización, Política y Psicoanálisis”. Trabajamos en seis
encuentros la temática del Psicoanálisis y la Salud pública y, por segundo año,
llevamos a cabo las “Jornadas sobre Psicoanálisis, Salud y Políticas Públicas”,
con la participación de más de 500 personas. Además, no faltaron encuentros
relativos a la temática de los Derechos Humanos y a nuestra historia reciente,
dándole espesor al proyecto que presentamos y fue aprobado en el Consejo
Directivo, para conmemorar a nuestros compañeros desaparecidos de la facultad junto a sus lugares de militancia.
En estas actividades participaron mayoritariamente docentes de la Facultad de Psicología, y
graduados que realizan su práctica en el ámbito de lo público. Sin recalentar
ningún guiso de “saber establecido”, dando cuenta de una experiencia, de los
obstáculos, de la dificultad en el registro de las condiciones materiales,
históricas, legales e ideológicas en las que una práctica es posible.
Para este año, vamos a
constituir un espacio denominado Psicoanálisis y Estado, que retoma el nombre del panel en que
participó Roberto Gutman, Secretario
de Salud Mental de Moreno, en el Gran Buenos Aires. (http://www.youtube.com/watch?v=VfjaNyr23Y8
)
Y... ¿cómo decirlo?. Para nosotros allí hay un terreno fértil para discutir
políticas anti-manicomiales no meramente bien intencionadas; es necesario condicionar -desde la acumulación política- determinadas políticas
públicas a partir de la constitución de
un amplio y pujante movimiento de Salud Mental Argentino. Para eso la
propuesta es convocar a los trabajadores del área Salud de la ciudad de Rosario
para constituir espacios públicos de discusión, y no sólo con los psicólogos, ya
que pensamos que un movimiento de Salud Mental necesita de un protagonismo más
amplio, de todos los que allí trabajan.
La propuesta es hacerlo en la Facultad.
Por varias razones. En principio, nosotros no concebimos la
relación del graduado con la Facultad
sin cierta relación a la “deuda”.
Por la formación, por la transmisión… deuda con el pueblo que financió el
privilegio de que estudiemos una carrera.
Pero además, pensamos que el graduado encarna cierto lugar “acreedor”: siempre tiene alguna cuenta
por cobrar en la facultad. Siempre le queda resonando un dicho que él querría rectificar.
En fin, es una invitación a Usted señor/a graduado/a, a ensanchar “uno de
los pasillos” que pensamos que interpelan el encierro de nuestra Facultad y de
paso, a la posibilidad de construir juntos algún techo que sirva para que las
prácticas no caminen en la intemperie de la ausencia de interlocución.
Por otro lado, estamos realizando un documental respecto a la historia
del Psicoanálisis en la ciudad de Rosario. Lo cual incluye también un recorrido
por diferentes momentos de la carrera de Psicología, desde su creación en el
año ´54, hasta el corte que realizamos con la última currícula en el retorno
democrático.
Estamos aprontando los textos de las jornadas pasadas para la edición de dos
libros sobre Psicoanálisis, Salud y Políticas Públicas. Algunos textos se
pueden leer en www.catedralibreoscarmasotta.blogspot.com
.
En Abril se dará comienzo a un Seminario-Taller sobre Acompañamiento
Terapéutico. Desde Mayo sostendremos, junto a Jorge Gómez y otros invitados, un
seminario anual de Psicoanálisis con Niños.
En Septiembre contaremos con las 3ras Jornadas de Psicoanálisis, Salud y
Políticas Públicas.
Asunto Concursos:
Con respecto al posible ingreso de los graduados al recinto, consideramos que la pelea hay que dirigirla en el ámbito de los concursos. En un
texto anterior, haciendo referencia a lo que llamamos “características de la universidad-isla”, decíamos lo
siguiente:
En el ´83, había que expulsar a los
profesores “procesistas” de la Facultad. Había que crear una nueva
currícula por derecho propio y como táctica reparadora. Esto se inicia con las
dificultades propias al momento posterior a siete años de genocidio, ¿se
entiende? Hay un contexto… Pero resulta que 30 años después, hay
docentes que se están jubilando sin haber tenido jamás la posibilidad de
concursar -lo que entendemos que es un derecho- Y eso, ¿a qué
obedece? Muchos años después continuaron los “modos de excepción”, ubicando
gente en los cargos sin concurso -y ya eliminados los cargos ad honorem…
Se da continuidad a un modo de trabajo, poniendo en el lugar de “la urgencia”
algo menor, que no resistiría el más mínimo análisis sino fuese porque se apoya
en una memoria-olvido anterior.
Y la “moral” se pronuncia alertándonos
de que estamos hablando de “fuentes de trabajo”, como si eso clausurara la
discusión, cerrando la posibilidad de pensar una perspectiva democrática que
valga para todos; privatizándose lo público. »
A
30 años de Democracia, pensamos que es necesario que cada cargo nuevo que se
habilite en la Facultad
sea otorgado bajo concurso.
Se trata de la modalidad de los ingresos: si rige una legalidad para
todos o si se naturaliza una lógica de influencias. Este es un debate que
también nos debemos con respecto a los ingresos en el Sistema Público de
Salud.
Tanto los estudiantes avanzados, como los psicólogos nos enfrentamos en
ocasiones a condiciones de trabajo muy precarias desde el aspecto de nuestros derechos
como trabajadores, así como desde el tipo de ofertas de prácticas que no
respetan una especificidad. Para situar un ejemplo: suelen existir contratos de
“animadores sociales” para psicólogos.
Es cierto que desde esta precariedad se han podido constituir colectivos
con propuestas reivindicativas, una vez dentro. Con lo cual se establece una situación
paradojal: sin aceptar esas condiciones
no surge un colectivo con una propuesta reivindicativa, pero si se las acepta, se
retroalimenta el funcionamiento de una lógica política.
Quizá si logramos instalar una agenda de debate entre los trabajadores de
la Salud, y los
estudiantes que comienzan sus prácticas, los que empiezan a preguntarse por
ellas, podamos salir de esa encerrona. Porque disputar por condiciones de
trabajo –que primero hay que discutirlas—y por concursos justos, es una
reivindicación política, pero que tiene efectos en cada práctica y por lo tanto
en los modos de vivir de nuestro pueblo.
La lista la encabeza la Psicóloga
Liliana Boccardo, ex-militante de la
JUP en la facultad de Psicología en los ´70. Exiliada con el
golpe militar, regresa a la Argentina en 1984. Se desempeñó como Coordinadora del
servicio de Orientación Vocacional de la Secretaría de Relaciones Estudiantiles
de la UNR desde 1995 a
2005. Fue diseñadora, coordinadora del programa de Articulación Escuela
Media—Universidad de Rosario. Trabajó en el área de Promusida desde 1995 al año
2005. Trabajó en el Centro de Salud Municipal “Tío Rolo”, en el programa de
prevención y asistencia a las adicciones. Trabaja actualmente en el Centro de
Salud Municipal “Mauricio Casals”.
Nosotros solemos pensar que hablar de transmisión
-producir un “conocimiento” al respecto- por supuesto que no la garantiza, y
tal vez ni siquiera mejore las condiciones para que la misma ocurra. Se trata
de atravesamientos que van más allá de lo que las conciencias declaman. Lo
mismo quizá suceda con las filiaciones, las herencias, las deudas, las
reivindicaciones, las derrotas.
Por supuesto, es necesario afirmar desde dónde se habla, desde dónde se
intenta construir, pero esto hay que subrayarlo con actos. Está claro que a la
facultad, como al país, como a nosotros, la interpelan los 30.000 compañeros
desaparecidos y todos aquellos que en estos años fueron víctimas de las
políticas que el terror vino a sembrar.
Pero están los sobrevivientes: los de la masacre, los sobrevivientes de
las barriadas, las ideas, los sueños…
En fin, nuestra candidata es Liliana Boccardo porque la Masotta, si bien está
conformada por estudiantes y recientes graduados, -el resto de la lista proviene
de nuestras inferiores-, no pertenece al mundillo de la avidez de novedades:
los debates que proponemos tienen historia, ya han tenido lugar. Las banderas
que sostenemos, las sostenemos porque nos sumamos a aquellos que las sostienen o
sostuvieron . Ellos son los que llevamos sobre los hombros, para
tratar de ver más alto y más lejos.
No estamos en posición de receptores de una herencia cerrada; no
enterramos lo que no se cayó. Nuestra posición es la de compartir un espacio
con las generaciones pasadas, con los “pibes” que entran con timidez al
edificio de la facultad, con los músicos de las bandas de cumbia de La Tablada, con los chicos
del espacio de ajedrez, con las maestras jardineras del barrio y con todos los
que nos vamos encontrando en lo que vayamos pudiendo realizar.
La batalla como siempre es discursiva, es cultural.
Y allí nos veremos…
Para finalizar, un viejo concepto:
ciudadanía universitaria. Ejercela y vení a votar el 4 y 5 de abril!